Amarilla
jueves, 19 de septiembre de 2013
martes, 2 de abril de 2013
Dirección incierta
Yo voy en la dirección correcta, escojo mi vida, recojo cariño, disfruto las posibilidades, me lleno de amor. Olvido los miedos para saber de que estoy hecha en el mero presente, visito amistades, descarto ansiedades, te tengo a mi lado, te quiero contento, me sacio de vos. Saberte cerca me asegura la posibilidad de la distancia, así no crea en los sueños ficticios de las realidades paralelas. Querindote moriré, lo juro; amando infinitamente viviré, espero. Llévame contigo como yo llevo mi piel por el frío y me canso de sentir el hielo que imposibilita respirar, pero no te olvides de la clara mañana donde fuimos uno los dos. Dos que no se conocen en un presente cambiante y siguen creyendo en los viajes del corazón que se ahoga en sangre como una botella sin corcho a la deriva de los mares azucarados de tu corazón. Sacame de golpe para poder caminar, y no me lleves a tu lado que le pertenezco mas al viento que a tus supersticiones. Cargame como la luna a sus leyendas, que las estrellas fugaces no las conocen los niños con hambre, solo son necesidades de la imaginación. Saltando a mi se develan las carencias de calor que acechan mi cuerpo cada vez que pienso en la pasión de los movimientos pasionales cuando las articulaciones se adecuan a la inmovilidad. Despiertame sabiendo que vivo en el caos de la mente de un desaparecido inconsciente, grande como el cielo y perdido como el horizonte. Camina por las calles de lo incierto sin esperanza certera.
miércoles, 20 de marzo de 2013
Futuros recuerdos
Las cabinas telefónicas nunca fueron su lugar, pero con el frío y en viento que se volvía nieve por instantes e iba cubriendo el suelo, no era una opción salir y esperar donde podría estar esperando; en el muelle junto al río, ese hubiera sido un poco mas su lugar; pero claramente la ciudad en donde vivía no le permitía acercarse mucho al agua, sino unas pocas veces durante el año.
Cuando se acercaba, solo cuando lo hacia, recodaba que nunca había vivido en un lugar de ríos, ni lagos, ni mar, sin saber porqué, y prometía algún día partir a reunirse por fin con su necesidad. Cuando se acercaba, pocas veces lo hacia, sentía miedo de que volviera a llegar el día mas corto del año donde comienza la cuenta regresiva de luz dejando ver la fuerza gris del cielo que se une gracias al viento abominable con el techo azul de los edificios blancos de Haussmann.
El día anterior había recibido un correo lleno de flores artificiales, una nota que ponía cita para esa tarde y las fotos de un día al lado del canal, donde no muy lejos del agua veía por la ventana la nieve caerle encima; ese día de la ventana llevaba un collar que le iba bien con la sonrisa, ese día la invitaron a bailar, la imaginaron cantar y la llamaron por su nombre. Ese collar no lo recordaba, de la sonrisa de la foto no recordaba sino una posibilidad que argumentara su existencia: el lugar que la acogía, donde se había sentido bien cuando por primera vez la llamaron por su nombre en diminutivo.
Su nombre le iba bien, en cualquiera de las formas, era un buen nombre para una chica que le gustaba sonreír, nadar y bailar, el nombre que a él siempre le pareció mejor si lo usaba en diminutivo, el nombre que siempre fue pronunciado por él a su manera y dicho de su forma y con ese tono que la hacia ser feliz.
Habían quedado de verse pero no se verían, ella tenia mucho frío y los recuerdos comenzaban a acabase.
Una mezcla de historias que no se si sean verdaderos recuerdos. Olvidos que se mezclan.
Sublimación
El hielo se sublima, la cuidad se derrite, yo camino sobre sus restos.
Húmeda recibe mis pasos, cambia las cartas del juego; sus calles humeantes reflejan la luz azul y amarilla del adiós.
Sueño que hay flores, reales y artificiales sobre los arboles sin hojas, sé que alguien las ha puesto para mi, son tres arboles y cada uno se permite albergar individualmente un color. Abro los ojos y no estoy sola, sale el sol pero esta vez no hay ruido, los pájaros se han ido con la imaginación de una linda noche anterior. Sonrío en el reflejo del café y no mucho después desaparezco de sus ojos para guardarlos conmigo y ver con ellos este día.
Recibo invitaciones y respondo encuestas de casos improbables y absurdos, esto me permitirá en 5 minutos comprender un poco mas la naturaleza de las afirmaciones y hacer de este descubrimiento útil cuando me haga falta la tranquilidad.
Como las ardillas, rompo el aire, y la ligereza de mis convicciones se desbordan de movimientos enérgicos.
Qué tanto produce en mi la disimulada (en términos científicos) historia de la dualidad entre cuerpo y alma y cómo puedo burlarme de ella? Bastantes casualidades para llegar a estar punto: que Nietzsche pensara caminando, y hoy yo acaricie el mundo mientras él me toca, que la mezcla de cebolla y cigarrillo, y el sabor a menta se encarguen de hacerme viajar por los recuerdos, y que ademas de todo sea posible la existencia de la las posibilidades al mismo tiempo que la de los inevitables deseos.
Como dicen algunos, escritura automatica. Para mi, placer cotidiano.
sábado, 12 de noviembre de 2011
8 de Octubre, ya 9, en la madrugada, 1 semana y media aqui.
sábado, 3 de septiembre de 2011
Hoy Hace
jueves, 1 de septiembre de 2011
Basta Con Estar En La Mente De Otra Persona Para Convertirse En Recuerdo
Y que hacer con el recuerdo?
Para No Olvidar, Aunque Se Quiera.
jueves, 11 de agosto de 2011
...
domingo, 17 de abril de 2011
Porque Sos (Como Antes Existo Y Ahora Exite, Poque Sos Siempre) Imprescindible Y A La Vez Impredecible (Es Obvio, y lo sabes)
lunes, 7 de febrero de 2011
Solo Asi.
sábado, 18 de diciembre de 2010
Porque Es. Hoy
martes, 26 de octubre de 2010
Nunca Voy A Olvidar Y Para Que No Se Olvide.
El laguito de mi boca.. las gotas cayendo.
El universo paralelo.
Los animales que cedieron su cuerpo.
La luna de día.
Que es mejor la luz de las velas.Que la lima no sirve para nada.
Que nos gusta el vino y nos gusta el queso.
Que si te miro mucho a los ojos te conviertes en alguien más.
La misma discusión.La polinización de las plantas.
Los colores del cielo.
Alguien asomándose por la ventana.
Que no conocía el amanecer.
Que me gusta tu risa.
Que hay días, y hay escritas infinitas palabras.
Que hay manadas de leones.
Que la música se ve.
Que la luz y el sonido son ondas, golpecitos a cierta frecuencia.
La conclusión al final de todo.http://es.wikipedia.org/wiki/Agujero_negro
jueves, 29 de julio de 2010
Cadaveres Exquisitos.
miércoles, 30 de junio de 2010
Cuantas Veces Usaron La Misma Palabra
sábado, 12 de junio de 2010
Fuerza. Se Escribe Con Z.
jueves, 18 de marzo de 2010
Tal Vez Pensáis, O Tal Vez Habéis Pensado, O Tal Vez No Pensáis, El Caso Es Que Así Es.
jueves, 18 de febrero de 2010
Para Cuando Ya No Estemos Aquí
Vamos a recorrer el pasillo de un lugar que no esta en ninguna parte, y vamos a parar solo cuando nada mas exista.
viernes, 12 de febrero de 2010
Cuatro Dias Despues.
Lo que más me gusta, Lo que más me gustaba, lo que más me gusto, fue que supieras agrupar bolitas, bolitas para mí, para mi satisfacción. Entendiste muchas cosas. Sabias de que se trataba. Sabias. Pero necesito entender (y prefiero dejar pasar el tiempo sin entender) como dejo de pasar, como no alcanzo el aliento para una de esas rayas que nunca se acaban, una de esas que no tienen fin, una de esas interminables, como el mar, como cuando hago esa propuesta de ir a lo imposible. Y ahora no estas, ahora te encuentro en un lugar que no es el mío. Y aun (increíble) sigues aquí (para no hacerlo mas trágico)
Rayas, nieve, dragones y toda historia de baño que podamos encontrarnos, fue. Todo eso existió, era tan real, era tan prudente, era tan factible, que era como él, como quien es capaz de hacerlo todo tan verdad. Fue, y no logro comprender por que no esta aquí aun.
Peces, gatos, y color blanco. Blanco con rojo, blanco con vos, blanco hasta que ya solo podamos ver el amanecer. Blanco siempre, y ahora.. ¡Demos una vuelta perfecta! Eso era. Una vuelta perfecta.
Cámaras, vos y yo.
Y ahora el círculo se cierra de una manera irreal, y ahora me encuentro con otra manera de pasar, y ahora me encuentro.
Estoy sola y tengo miedo. Pero estoy sola y entiendo de qué se trata.
“¡Ahora si!”.. Tendría demasiadas trompetas, pero ahora si fue. Y ahora si te tuve que, y ahora si hay pasado.
Vamos a una laguna, y llenemos todo de chocolate para entender que nada es suficiente, y que nada nunca va a pasar.
Simplemente una llamada para comprobar que todo sigue ahí, y estar segura de que va a pasar. Aquí, contigo o sin ti.
Y este no es el tiempo indicado, y tú no eres la persona indicada, pero así me voy, y así me voy a encontrar contigo en cualquier otro lugar.
A ti te falta solo un suspiro de aliento para llegar. A mi no me falta sino aprender a no tener.
domingo, 7 de febrero de 2010
CD
AMARILLA... dice:
Hola
Julian dice:
Hola juli......Como estas??
Como va tu domingo
AMARILLA... dice:
En el mejor lugar.. En el mejor momento
Julian dice:
....Que bueno
¡Je!
AMARILLA... dice:
Increible
Tu?
martes, 2 de febrero de 2010
Rodolfo Enrique Fogwill.
Fragmento de un articulo que me encontre en el malpensante," Maquina Fogwill" Por Leila Guerriero
Nuevo para mi. Creo que me gusta mucho.
miércoles, 2 de diciembre de 2009
Viaje En Blues A La Pintada. Por Fernando Mora Meléndez

Por extrañas coincidencias el Nirvana siempre queda al Sur. Jack Kerouac fue a The Big South, y en una cabaña perdida entre las montañas rocosas se hizo amigo de un ratón silvestre y de una mula vagabunda. Fue al extremo contrario de la brújula para estar a salvo del mundo, pero se encontró con él mismo y fue peor.
Ahora, mientras un jeep destartalado nos lleva a Tom Waits y a mí a La Pintada, pienso en eso. William Burroughs también estuvo aquí y nadie se dio cuenta. David Gilmour dio un concierto en Cali y fueron quinientas personas. Mick Jagger vino a comprar precolombinos y otras hierbas a Cartagena. Creyó que nadie sabría de él por estos pagos y casi no logra escapar del Corral de Piedra, disfrazado de hincha del Junior, mientras una nube de fotógrafos lo seguía como la peste.
Con Tom es distinto. Sus discos han sido rarezas apenas nominadas para Grammys. Ha tenido que ganarse la vida como actor, al lado de animales como Stallone y para directores amigos como Jim Jarmusch.
Por extrañas coincidencias que luego revelaré, Waits estaba aquí. Una amiga de Pomona, California, le sugirió que viajara al otro Big South y ahora lo tenía frente a mí, indefenso y a la espera de Todo. Le habían hablado mucho sobre estos lugares o tal vez había leído algo en Burroughs sobre la última República Bananera y otros reinos de Jauja.
Maltrechos y empolvados estamos ya en la cumbre de un cerro, divisando el cauce de este río color de fango. Los ojos enormes del Monstruo divisan el fondo, donde las piedras no terminan de caer. Un gallinazo planea filosóficamente encima de nosotros. Dos pitazos de canabis lo han colocado ya del lado de las Revelaciones. No pregunta nada, apenas mira y sonríe ante hallazgos minúsculos como el de una hormiga cargando una hoja o el de un niño que tumba limones con una vara. A lo lejos se escucha una amalgama de melodías inconexas, fragmentos de vallenatos, reguetón y música de carrilera. Tom tampoco parece oírlas, pero sé que lo hace a su manera. Encuentra perlas en medio de cualquier sordidez.
Cuando caminábamos hacia la cumbre para ver el paisaje, escurriendo dos latas de cerveza con sabor a gasolina, me señaló a un marrano que gruñía entre un montón de cáscaras de yuca y dijo que ese era el timbre que él había soñado tener, “like this pig”, dijo. Yo no supe qué decir, excepto mirar a la tendera del kiosco. “Mami, dame más gasolina”. Me confesó que todas las latas estaban calientes y recordé entonces una frase de Juan Rulfo: “la cerveza caliente sabe a miados de burro”. A Waits no pareció importarle porque estaba alelado observando al tal puerco cantautor. Me puse a garabatear en una libreta algunas frases sueltas y de un modo bastante indiscreto me preguntó qué escribía.
–Is a letter for The Moorish Queen.
–¿Who is the Moorish Queen?
–She is just a friend.
–Oh, yeah... What a name! It sounds like an impossible love...
–Exactly –dije.
Tom no sabía que ese nombre, The Moorish Queen, era justamente el que yo le había puesto a nuestra amiga común de Pomona, California. Y entonces siguió hablando de marranos; no de los conversos a la cruz que persiguió el Santo Oficio, sino de los cerdos comunes y silvestres como este que hozaba en la basura de la orilla del Cauca. En inglés hay un refrán para referirse a las cosas imposibles, se dice que algo sucederá cuando lluevan cerdos del cielo, dijo. Y el resto del trayecto empinado nos la pasamos como dos niños, mirando hacia arriba para ver si caía al menos uno.
De un momento a otro, Tom se había vuelto un preguntón. Yo no sabía decirle por qué este lugar se llamaba así, La Pintada. The Painted, yes, The Painted. Y dicho en ese otro idioma empezaba con un dolor, The Pain. A pesar de las diáfanas piscinas, la belleza dorándose al sol y la euforia del calor, había algo artificial que un poeta jamás tolera. Tal vez la obligación de ser feliz. Creo que Tom pensaba así. Cuando le propuse tirarnos en un tobogán, apenas me miró como a un idiota y soltó una carcajada. ¡Piscinas de olas! Al poeta le basta con su tormenta portátil. Un crítico había dicho que su música era como la de “un borracho agitándose en un barril de bourbon”.
Ya estando en lo alto, a la espera de algún signo, Waits me reveló que este valle de La Pintada era el mismo en el que Caín cegó la vida de su hermano con una quijada de burro. Es el valle de los suspiros perdidos, dijo, de las canciones malogradas y de los hijos no nacidos. Tal vez hice un gesto de aburrimiento por esa parrafada y entonces fue cuando se rebajó a contar un chiste. Era de un tipo que había hecho todo lo posible para realizarse en la vida con las tres cosas que se piden en estos casos, a saber, un libro, un árbol y un hijo. Solo que al tipo le había salido tan malo el libro, que entonces tuvo que sembrar tres árboles. La historia no me hizo ninguna gracia y, por el contrario, fue una especie de bad seed, la mala semilla que germinaba en el silencio tenso y bajo ese sol llameante de las dos de la tarde.
Hasta la propia majestad del paisaje empezó a perder el efecto. Waits ya no lucía maravillado. Se movía de un lado para otro y hasta estuvo a punto de resbalar cuando puso su bota en un pedrusco suelto. Recogió su sombrero de fieltro del suelo y me preguntó: “Bueno, ¿y ahora qué sigue?” como si yo fuera algún cicerone, guía turístico o recreacionista. Ahí perdí la confianza en que fuéramos a compartir con dignidad nuestro aburrimiento, sobre todo cuando lanzó preguntas como “¿Cuándo vienen las chicas?, ¿dónde encontrar la casa de The Moorish Queen?” o si había algo para esnifar. Ya no le era suficiente el aire salutífero de las vegas del Cauca, ni la ebriedad de estar vivos bajo este sol, ni la altura sublime de las palmas de cera. No, nada de eso. El Monstruo quería algo más fuerte.
Pero en ese instante tuve una especie de satori, un destello de conciencia. “Vamos bajando”, le dije a Tom. “Te tengo algo especial”.
Y así fue como pude llevármelo a El Remanso, la fonda caminera más reconocida, con camioneros hambrientos que apenas lo miraban como a otro gringo más. Allí, a la sombra de un almendro esperamos el manjar de los dioses, un sancocho de bagre. Waits creo que me dijo en sus palabras un equivalente del refrán “Al país que fueres haz lo que vieres”. Y estaba animado por la cercanía de nuevas sensaciones. El plato llegó en volandas, rebosante de humos suculentos y ornado de especies y tubérculos apetitosos. En el fondo de la sopera, como en medio de una laguna dorada de aceites sagrados lucía la joya gastronómica, un bagre del río Cauca, cocinado en leña.
Waits estaba aterrado. Tengo que fumarme un cigarrillo antes, dijo, esto es demasiado para mí. Mientras tanto respiré. Le di un sorbo a la cerveza de gasolina, esta por lo menos fría, y agradecí a los dioses que me hubieran dado la idea de traerlo aquí. Mi amiga de Pomona me lo agradecería, tal vez más que el propio Tom.
Vi al héroe rozagante y con la piel enrojecida por la sobredosis de calorías. Yo me había conformado con un caldo de costillas y un jugo de tamarindo. Waits dijo que el plato había estado exquisito y que ni siquiera cuando estuvo en Marruecos, en casa de Paul Bowles, había comido algo tan inspirador. Mi papel como anfitrión no había podido estar mejor.
Solo que media hora más tarde y después de habernos tomado otras dos cervezas, Waits se puso pálido, comenzó a estremecerse y se llevaba a menudo las manos al vientre. Debió sentir insoportables retortijones. Los ojos parecieron salirse de sus órbitas. Estuvo a punto de caerse, pero un mesero diligente que pasaba en ese momento evitó la hecatombe. Entre el muchacho y yo lo llevamos a un puesto de salud que por fortuna quedaba cerca. Es apenas una indigestión, Tom, te vas a poner bien. Pero el Monstruo me miraba con apenas un brillo de esperanza en sus ojos gris verdosos. Empezó a lanzar unos sonidos guturales, borborigmos digestivos y otras fanfarrias gástricas que parecían a tono con su música. Llegué a pensar que era una patraña suya de la experimentación sonora. “Like a pig”, había dicho antes.
La doctora que lo atendió insistió en que le preguntara si había consumido algo distinto al sancocho de bagre. Tom negó varias veces con la cabeza y luego lanzó frases incoherentes. “Tocar un blues con la quijada de Caín”, “entramos en la conciencia del buitre que planea sobre nosotros”, “tumbar las amargas frutas con una vara”, “yo canto en un río de fango, soy el rey de los cerdos que caerán del cielo”, “The Moorish Queen está cerca”... Acompañaba estas frases con eructos prodigiosos que me hicieron sentir de nuevo en la presencia del Monstruo. Estaba pensando en cómo el genio se las arregla para transformar los incidentes comunes en ritos iniciáticos. También pensé en ponerle un título honorífico, algo así como El Rey de Los Bagres Dorados. Y justo cuando esto me pasó por la cabeza, fue que Waits despertó para decirme: “Por favor, no llames a la prensa”.